Con una de las naturalezas y biodiversidades más salvajes del mundo, viajar a Argentina supone para los viajeros un reto y a la vez una experiencia inolvidable
Levantar la cabeza y tener frente a tus ojos ese gigante de hielo que durante años habías visto en cientos de imágenes y vídeos. Respirar el aire puro de la montaña mientras reposas la vista en los paisajes de película que dibujan centenares de lagos. O caminar a lo largo de las infinitas pasarelas alrededor de las cascadas más imponentes del mundo. Quizás esta sea una forma sencilla (y muy corta) de resumir lo que supone un viaje a Argentina. Su naturaleza preponderante, su deliciosa gastronomía a punto de fuego, y una cultura cercana como pocas, convierten este destino en una joya para los amantes del viajar.
Si nos preguntan hoy día por el próximo destino que visitaríamos o ese viaje de ensueño que siempre hemos querido hacer, probablemente pocos diríamos Argentina. Pese a no ser un destino desconocido o inexplorado, a día de hoy sigue sin tener el gran cartel que otros países han conseguido ganarse gracias al marketing. Sin embargo, la realidad es que los contrastes extremos que se pueden encontrar de una punta a otra del país hacen que disfrutemos de una gran variedad de actividades, paisajes y ciudades a lo largo y ancho de su extensa geografía. Gracias a ello, se pueden confeccionar itinerarios variados y adaptados a todo tipo de turismo. ¿Te animas a descubrirlo con nosotros?
La Patagonia, naturaleza en estado puro

El bosque de Arrayanes ofrece algunas vistas espectaculares / Foto: Ángel Ramos
Si pensaste alguna vez en pisar tierras argentinas, la Patagonia no podía estar fuera de tu radar y es el lugar ideal para empezar nuestro viaje. Es parte de la esencia de este país. Infinitas tierras atravesadas por carreteras kilométricas en las que, a menudo, sientes estar solo ante la nada. Es algo normal, ya que la población que habita la Patagonia argentina no llega a los 3 millones de personas, dejando una densidad de población de 1,47 habitantes por km².
Los guanacos, pumas, zorros colorados o pájaros carpinteros gigantes son algunas de las especies autóctonas que campan a sus anchas en un hábitat en el que rara vez suelen sentirse amenazados por multitudes de turistas.
En el sur de la Patagonia encontramos El Calafate. Y hablar de esta ciudad es hablar del Parque Nacional de los Glaciares. Un lugar que no deja indiferente a nadie. La majestuosidad de ver frente a tus ojos esos gigantes de hielo de más de 60 metros de altura que se levantan sobre glaciares como el Perito Moreno, lo convierten en una experiencia que jamás desaparecerá de tus retinas. Y si a ello le sumas la opción de realizar un trekking sobre el hielo, ten por seguro que lo que vivirás será lo más parecido a lo que sintió Cooper al visitar el “Planeta de Mann” en Interstellar. A la vuelta, probar un rico cordero patagónico será la guinda al pastel de un día único.
Ahora bien, saltando unos 1.400 kilómetros hacia el norte y recorriendo prácticamente la mitad del país, llegamos a Bariloche, otra ciudad que también pertenece a la Patagonia aunque con una panorámica muy diferente. Ubicada en el Parque Nacional Nahuel Huapi junto a otras pequeñas localidades como Villa la Angostura o San Martín de los Andes, tiene el privilegio de amanecer cada día rodeada de inmensos lagos y lagunas (cerca de unos 240) e imponentes montañas que construyen un paisaje fascinante. Si viajas en temporada estival podrás disfrutar de un refrescante baño bajo el sol haciendo la famosa “ruta de los 7 lagos”. Si lo haces en invierno, la escena que dibujan los paisajes nevados, invita a esquiar a los amantes de la nieve. Y en cualquiera de las dos, el Circuito Chico te regalará las vistas más impresionantes de todo el valle, con los lagos Nahuel Huapi y Moreno como los perfectos anfitriones.
De Bariloche tampoco podemos irnos sin destacar la infinidad de rutas de montaña que regala para los amantes del montañismo. Las subidas a algunos de sus refugios como Otto Meiling o López, o las rutas por el Bosque de Arrayanes o la cascada Ñivinco, son aventuras que te conectan con la naturaleza de manera increíble. Ah, y si en todas estas andaduras añades un buen mate, elevarás tu experiencia patagónica a otro nivel.

El Glaciar Perito Moreno, un gigante de hielo que te dejará boquiabierto / Foto: Ángel Ramos
Iguazú, una auténtica “Maravilla” del mundo
Si bien la Patagonia es uno de los reclamos por excelencia de Argentina por su belleza y parajes naturales que impresionan, en el noreste del país encontramos otra joya que no puede faltar en tu viaje. Las Cataratas del Iguazú son probablemente la obra de la naturaleza que más impresiona de toda Argentina. Incluida entre las “7 maravillas naturales del mundo”, sus más de 275 saltos de agua parecen irreales al verlos frente a ti.
La ferocidad con la que el agua del río Iguazú vierte su potencia a través de las cascadas de la Garganta del Diablo y los saltos Dos Hermanas, Bosetti o el Peñón de la Bella Vista entre otros, erizan la piel de cualquiera. Los conjuntos de pasarelas que atraviesas son sencillos de recorrer y el espectáculo que se postrará ante ti hará de tu visita al lado argentino de las cataratas un recuerdo imborrable.
Eso sí, si tienes la oportunidad de conocer esta maravilla desde sus dos perspectivas, sin duda alguna hazlo. Porque el lado brasileño del parque también es una auténtica gozada. Sus vistas de los saltos San Martín o Tres Mosqueteros, y una cercanía de apenas 150 metros a la Garganta del Diablo, te dejarán sin palabras.

Las Cataratas del Iguazú, una interminable vista de ríos que caen del cielo
Buenos Aires: tango, pasión y fútbol a partes iguales
No se plantea un viaje a Argentina sin pisar su capital. Buenos Aires, la cuna del tango, te enamorará casi sin que te des cuenta. Impresionante en dimensiones (cualquier escaso trayecto en coche te demora mínimo veinte minutos), cuenta con 48 barrios donde destacan Palermo, San Telmo y La Boca, pasando por Belgrano, Caballito o Puerto Madero. Todos ellos conviven en un caos casi perfecto.
Pasear por sus calles es diferente, te traslada a otra época. Sus autobuses de estilo clásico (más comúnmente conocidos como “bondis” o colectivos); las fachadas eclécticas de sus edificios influenciadas por la inmigración europea; su cultura del café con lugares únicos como Tortoni, donde pasar horas y horas de charla con amigos; o descubrir lugares históricos como la Plaza de Mayo, la Casa Rosada o el Obelisco. Todo ello bajo un enorme contraste donde el lujo y la decadencia conviven en armonía en una ciudad que siempre trata bien al viajero.
El tango es también pieza clave de la vida bonaerense. Probablemente sea el mayor símbolo cultural de la ciudad desde que naciera en los arrabales a finales del siglo XIX. Considerado Patrimonio Inmaterial de la Humanidad, el tango en Buenos Aires no se baila ni se canta, se vive. Acudir a una milonga y vivir un tango-show mientras cenas con esa persona especial, es la forma más pura de abrazar la cultura de la ciudad.
Y por supuesto, el fútbol no se puede quedar atrás. Es parte de la vida porteña, y es que no todo se reduce a Boca Juniors y River Plate. La capital argentina es un gran parque temático para todo futbolero que se precie. Solo en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires conviven hasta 8 equipos de primera división, llegando a ser 15 si se tiene en cuenta todo el AMBA (Área Metropolitana de Buenos Aires). Visitar la Bombonera o el Monumental son casi una obligación cuando llegas a una ciudad que derrocha fútbol por todas sus calles.

La Casa Rosada en Buenos Aires, un punto histórico imperdible / Foto: Ángel Ramos
Gastronomía argentina: La tierra del asado, las empanadas y mucho más
La gastronomía es otro de los puntos fuertes del país. Sin excentricidades ni platos de extrema complejidad. La sencillez de una parrillada traducida en la tradición del asado junto a amigos y familiares. La carne hecha (y realmente muy hecha) es algo sagrado para los argentinos y algo que algunos echamos en falta en un país en el que la carne “al punto” ya no es lo que era antes.
La milanesa también es una delicatessen para cualquier argentino. Erráticamente confundido por algunos con nuestro cachopo, la milanesa realmente es un arte. En pan de bocadillo (o “sandwichito” como dirían ellos), sola o acompañada de guarnición. La milanesa es mucho más que un filete de carne o pollo empanado. Es un disfrute que te acompañará allá por donde pases.
Algo parecido sucede con las empanadas. Aunque este caso estaríamos hablando casi de una religión. Rellenas de carne, jamón, queso, humita, cebolla, morrón, huevo duro, aceitunas o comino, son el plato predilecto para cualquier comida del día. Si vas de ruta a la montaña y miras en la mochila de cualquier argentino, seguramente encuentres un par de ellas dispuestas a ser el tentempié que le haga recobrar las fuerzas.
Y como no, los alfajores. Acompañados en la mayoría de ocasiones del icónico dulce de leche, se convertirán en el desayuno, postre o merienda ideales. Los encontrarás de todos los tipos en todos los lugares. Pero a mi que nadie me quite los de chocolate blanco. Una delicia para todos los paladares.
Mejor época para visitar Argentina
El dilema de cualquier viaje. Elegir una época en la que visitar Argentina no es tarea fácil y dependerá de qué tipo de viaje quieras disfrutar. Si quieres un viaje completo donde disfrutar de su extensa variedad geográfica con sol y buen clima, quizás el verano (diciembre a marzo) sea la temporada ideal. En la Patagonia disfrutarás de temperaturas más suaves, caminarás sobre el hielo y en zonas como Bariloche podrás hasta bañarte en sus lagos de agua turquesa. Mientras que en lugares como Buenos Aires o Iguazú el calor y la humedad apretarán y siempre agradecerás un buen chapuzón.
La primavera y el otoño son también fantásticas opciones. La vegetación del país es más colorida y, aunque en la zona sur se sentirá más el frío, en el norte las temperaturas serán más agradables. El invierno (mediados de junio a septiembre) también es buena época para visitarla, sobre todo si eres un amante del esquí. Zonas de Bariloche, Mendoza y la Patagonia como Cerro Chapelco en San Martín de los Andes, Cerro Castor en Ushuaia o Las Leñas en Mendoza, hacen las delicias de los apasionados de la nieve y los deportes de aventura.
¿Por qué no puedes perderte Argentina?
En definitiva, visitar Argentina supone una experiencia que activará y llevará todos tus sentidos viajeros a otro nivel. Naturaleza, gastronomía, buen ambiente y, por encima de todo, mucha vida.
Seguramente Argentina no era el viaje con el que siempre soñaste, pero sí el viaje que siempre necesitaste encontrar.